Alba llega a su nuevo apartamento en Madrid. Es pequeño, es viejo, pero es suyo. Está contenta. Carmen, la portera, le muestra el edificio. Carmen es mayor, tiene cincuenta y cinco años, y conoce todos los secretos del edificio. "Aquí vivimos personas tranquilas", dice Carmen.
Esa noche, Alba escucha un ruido. Viene del apartamento de abajo. El piso cuatro C. Pero el apartamento está vacío. Alba no entiende. Baja las escaleras. Carmen está en la portería. "¿Hay alguien en el cuatro C?", pregunta Alba. Carmen no responde. "No es nada, cariño. Es el viento", dice.
Pero Alba no se cree lo del viento. Sube a hablar con Diego, el músico del piso cinco. Él toca la guitarra y la música es muy fuerte. Diego abre la puerta. Tiene los ojos rojos. "Hola, Alba. Bienvenida", dice. "¿Escuchas los ruidos?", pregunta Alba. Diego se pone pálido. "¿Qué ruidos?", pregunta. Pero en ese momento, el teléfono suena en el piso cuatro. Suena y suena.
Diego cierra la puerta rápidamente. Alba está confusa. ¿Quién llama a un apartamento vacío?