Marta mira por la ventana. Son las nueve de la noche. La lámpara de enfrente parpadea. Una vez. Dos veces. Tres. Ella escribe los números en su libreta pequeña. Siempre lo mismo. Siempre a las nueve.
Esta noche es diferente. Los parpadeos son más lentos. M. A. R. T. A. Su nombre. Marta respira profundamente. Su corazón va muy rápido. Alguien en el edificio de enfrente conoce su nombre. Alguien la mira como ella mira la lámpara.
Esa misma noche, Marta llama a la puerta de Don Tomás. Él es viejo, amable, vive en el tercero. Abre la puerta lentamente. Marta entra. Su voz tiembla un poco cuando habla.
"Don Tomás, necesito un consejo. Alguien conoce mi nombre. Alguien usa una lámpara para hablar conmigo." Don Tomás escucha en silencio. Luego mira por su ventana hacia el patio oscuro. "¿Y qué dice la lámpara ahora?", pregunta. Marta no contesta. Mira la ventana de enfrente. La lámpara está apagada, pero una cortina se mueve lentamente.